sábado, 13 de enero de 2018

Ilusionantes orquídeas

   Las encontramos una mañana de octubre, abandonadas al pie de un contenedor de basura. Quizá quien las depositara allí pensó que dejándolas en ese lugar alguien pudiera verlas y llevárselas. La opción de introducirlas en el contenedor no les habría dado una sola oportunidad.


   Dos orquídeas de sendas especies cuyas flores están aun por venir. Mientras tanto, pensamos que se hacía oportuno su cambio a tiestos de mayor tamaño.


   Siempre habíamos visto este tipo de plantas en tiestos de plástico transparente, en cambio, no nos habían comentado nunca el motivo de tal detalle. Al cuidar de estos dos ejemplares, observamos cómo al recibir la luz del sol las raíces adquirían un tono verde intenso. Se deducía por tanto que éstas son capaces de realizar fotosíntesis así que es de lógica que los tiestos sean transparentes.


   Tras eliminar restos plásticos de envases anteriores y raíces secas, porcedimos al trasplante. Para ello optamos por reutilizar una pecera y un bote de cristal para golosinas. Llevaban tiempo rodando por casa y creímos que serían de buen uso en este caso, siempre y cuando estemos atentos al riego, ya que no disponen de agujero de drenaje.


   Para el cambio del sustrato elegimos uno específico para estas plantas. De momento no enfocamos el blog hacia el consumo de determinadas marcas, pero en fin, Compo Sana nos pareció una buena opción y fue la que adquirimos.


   En el mes de diciembre aparecieron los retoños de las varas de las que posteriormente surgirán las flores.

    
   En algún momento he llegado a pensar que perdemos habitualmente la capacidad de ilusionarnos. Pero quizá sea que esperamos demasiado de este término. ¿Será estar constantemente esperanzado y eufórico por lo que ha de venir cada día?. Alguien querido me comentó que es mucho más sencillo que todo eso. ¿No será la ilusión solamente de esperar?, aguardar la floración por ejemplo, la llegada de la primavera o quizá, nada más complicado que escuchar con emoción el torrente de agua de un canalón, que golpea con fuerza nuestro paraguas mientras lo sostenemos sobre nuestra cabeza sin temor de calarnos.


   Quizá sí, tal vez olvidamos que estamos ilusionados cada día, con cada cosa sin importancia de la que esperamos algo, como ver aparecer una nueva hoja en nuestras plantas o conseguir un nuevo elemento coleccionable para nuestros álbumes. Encontrad la ilusión, no penséis que la habéis perdido.

martes, 26 de diciembre de 2017

Mercadillo en el Algarve - Tavira

   Continuamos visitando mercadillos y hoy nos centramos en uno de los que se celebra en el Algarve portugués, concretamente en Tavira, el primer sábado de cada mes.



   Se trata de un mercado de larga tradición, donde nos encontramos desde pequeños artículos de coleccionismo hasta mobiliario tanto funcional como decorativo.




      Algo que destacar de una visita como esta es la oportunidad de disfrutar de la propia localidad de Tavira. Aprovechamos nuestra estancia para recorrerla a bordo de un trenecito turístico.






   El recorrido en tren no solo nos muestra el interior de la localidad, nos acerca a las afueras y nos muestra los extensos campos de sal. Podemos ver el proceso de obtención de sal en las terrazas destinadas para ello, encontrándonos algunas de ellas repletas de agua mientras que otras tras concluir el proceso de evaporación se nos muestran blancas, como nevadas.


   Volvemos  a las calles del merado. Paseando por entre sus puestos descubrimos cantidad de elementos de entre los cuales hemos fotografiado algunos que os mostramos seguidamente.







   No olvidéis visitar Tavira y su mercadillo si viajáis por el sur de Portugal. Sin duda ambos os sorprenderán.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Historias de jardín

   Los colores surgen por cada rincón, el otoño nos envuelve, este otoño seco que se resiste a congelarse y envolverse de nieblas. Elías, atabiado con una larga y pesada capa se apresura a reunirse con los suyos en la tasca de la esquina, a contar historias de un tiempo que no volverá, y especular con un futuro mejor por el que promete luchar.


   Atrás quedó el verano, largo como "un día sin pan". En los días de recreo, ante sus ojos el mar se extendía sobre el horizonte, lo contempló por un instante y se lanzó, se lanzó desbocado, por primera vez. Se apresuró a sumergirse en sus aguas, y el corazón le latió fuerte y no lo olvida, no olvidará mientras viva.



   Lejos quedaron ya las luces de la primavera, fotones rebotando sobre pétalos se dispersaban y aterrizaban sobre su retina, y un rincón de su córtex frontal se emocionaba ante esa sencilla belleza.



   Un lugar para el descanso, es lo que necesitaba tras la caminata, descansar, tomar nuevas fuerzas y seguir luchando.


   La casa junto al río carecía ya de calor de hogar, sus paredes de adobe permanecían semiderruidas. El tejado cedió hace varias primaveras y algunas tejas artesanas de barro, todas distintas, todas marcadas por el tesón y el esfuerzo del alfarero fueron nueva cuna de vida en el jardín.


   Los amantes. Huerto de Calixto y Melibea. Encontró allí pedazos de cálido y apasionado amor amarrados por aros de metal frío. Mil y una historias se entrelazaban en una misma vida de todos y para todos.